La maldición del Diamante Hope o Diamante Azul"

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El Diamante Hope (también conocido como "Diamante Azul" y "Diamante de la esperanza")[2] es un diamante de color azul marino, con un peso estimado en 45.52 quilates.[3] A simple vista, aparenta tener un tono azul brillante en su superficie, debido a que contiene algunos fragmentos de boro en su interior.
Con el paso del tiempo, se ha vuelto legendario por la supuesta maldición que alcanza a sus respectivos poseedores. Numerosos rumores señalan que es el culpable de las desgracias que les ocurrieron a cada uno de sus dueños.
El 10 de noviembre de 1958, fue donado al Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniana por el joyero estadounidense Harry Winston, quien lo envió, en un sobre de papel de estraza, por medio del servicio postal nacional. A partir de entonces, forma parte de la colección nacional de gemas del museo. En el año 2005, el instituto publicó los resultados de una extensa investigación donde señala que, originalmente, el diamante formó parte de la Colección de joyas de la Corona Francesa hasta que fue robado, en 1792, cuando el "Tesoro Nacional" (Garde Meuble, en su término original) fue tomado por alborotadores que hurtaron algunas importantes joyas de la colección. Además, concluye que se obtuvo como resultado del corte de la joya Royal French Blue, llevado a cabo después de la desaparición de la misma
La maldición El diamante es legendario por todas las supuestas desgracias que ha alcanzado a sus respectivos poseedores। Dicha maldición es atribuida al hurto de la misma de un templo edificado en honor a la diosa Sītā. El primer poseedor de la joya fue Jean-Baptiste Tavernier, quien mostró el diamante original (cuyo peso se estimaba en 115 quilates) al rey Luis XIV de Francia. Después de venderla, Tavernier cayó en quiebra y huyó a Rusia, en donde sería hallado muerto de frío, mientras el cadáver había sido devorado por alimañas.
En el año 1691, la madame de Montespan, amante del rey, quiso que Luis XIV le obsequiara el diamante. Poco después, cayó en desgracia y murió olvidada en 1707.
En el año 1715, con motivo de la visita del embajador del sha de Persia, el rey de Francia le mostró el diamante, para que viera que el objeto no podía hacerle ningún mal. Luis XIV murió ese mismo año, de manera inesperada. Con su muerte, muchas personas comenzaron a creer que el diamante (todavía no había pertenecido a la familia Hope; su nombre en ese entonces era "diamante azul") causaba desgracias a su poseedor correspondiente. El siguiente rey, Luis XV de Francia no mostró mayor interés en la gema y ordenó conservarla en un cofre.
En el año 1774, María Antonieta, esposa del rey Luis XVI de Francia, decidió portar el diamante y prestarlo a la princesa de Lamballe. Debido a que Maria Antonieta, su esposo y la princesa murieron en la guillotina, se ha atribuido también al diamante azul el asesinato de éstos.
Durante la Revolución Francesa, unos ladrones robaron el diamante de la colección de joyas reales. Sólo uno de ellos prefirió conservarlo hasta 1820, cuando decidió vendérselo al holandés Wilhelm Fals para cortar la joya en dos. La primera fue adquirida por Carlos Federico Guillermo, duque de Brunswick. Más tarde, el duque cayó en quiebra. La segunda la conservó el holandés. El hijo de Fals optó por robarle la joya a su padre y venderla al francés Beaulieu. Se atribuye al hurto de la joya, la muerte de Fals y su hijo, quien se suicidó tiempo después.
El rumor de las desgracias atribuidas a la supuesta maldición, concluyó en que Beaulieu vendiera el diamante a David Eliason, quien también la vendió rápidamente al rey Jorge IV de Inglaterra. La muerte del rey se atribuye también al uso del diamante, que había sido incrustado en su corona.
El siguiente poseedor del diamante (ya había sido portado por la familia Hope) fue el príncipe Iván Kanitowski. Kanitowski obsequió el diamante a una vedette, a quien días después asesinaron. Los siguientes propietarios de la joya (el griego Simón Montarides, Abdul Hamid II y la familia MacLean) también tuvieron muertes trágicas, la mayoría de ellas aún atribuidas al uso del diamante Hope.
A partir de entonces, se ha vuelto legendario por la supuesta maldición que alcanza a sus respectivos poseedores. Desde el año 1958, es una de las joyas más visitadas en el Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniana.[7]

Historia

Orígenes
Jean-Baptiste Tavernier
El diamante Hope tiene su origen en el diamante Tavernier Blue, que inicialmente se encontraba en la mina Kollur, ubicada en Golconda, India. El diamante se caracterizaba por tener una forma triangular y un peso de 115 quilates (equivalente a 22.44 gramos). Su nombre se debe al comerciante francés Jean-Baptiste Tavernier, quien adquirió la gema entre los años 1660 y 1661. De acuerdo a la leyenda, el Tavernier Blue fue tallado por una antigua deidad del sol y había sido robado, del ojo de un ídolo esculpido en honor a la diosa hindú Sītā, esposa del dios y avatar Rāma. Durante esa época, India formaba parte del reino Golconda (hasta 1687, cuando fue tomado por el emperador Aurangzeb).[2]
En el año 1668, Tavernier lo vendió al rey Luis XIV de Francia. El joyero de la corte real, llamado Sieur Pitau, lo cortó para originar una nueva piedra de 67 1/8 quilates (13.4 gramos). Dicho trozo mineral comenzó a ser conocido como el "Diamante Azul de la Corona" (aunque también se conocía como French Blue; "azul francés", en su traducción). Durante algunas ceremonias, el rey solía portarlo en un lazo para el cuello, donde se encontraba incrustado en oro. En 1749, el rey Luis XV de Francia lo portó en su colgante, que simbolizaba a la Orden del Toisón de Oro. Tras su muerte, el mineral dejó de usarse como insignia.
A su arrivo a la corona, el rey Luis XVI de Francia le regaló el diamante a María Antonieta de Austria, con tal de que lo agregara a su colección de joyas. Durante la Revolución Francesa, en 1792 mientras ambos permanecían en prisión, el colgante fue robado. Uno de los responsables, el cadete Guillot, lo llevó a la ciudad El Havre. Después, lo transportó a Londres con el fin de comercializarlo. Cuatro años después del hurto del mismo, en 1796, Guillot fue encarcelado cuando intentaba venderlo en Lancry de la Loyelle.
Al término del plazo, en el año 1812, para poder recuperar bienes robados, establecido por la legislación francesa de crímenes de guerra, el diamante fue ofrecido en Londres por un joyero a un traficante de diamantes llamado Daniel Eliason.[5] En el año 2005, las investigaciones concluyeron que Eliason cortó al French Blue.[6] Se cree que el nuevo mineral resultante fue adquirido por el rey Jorge IV del Reino Unido, aunque no existen pruebas de ello en los archivos reales de la Corona Británica, ubicados en Windsor

OTROS

Listado de adquirentes
Jean-Baptiste Tavernier (1689); muerto de frío y medio devorado por las alimañas.
Nicolás Fouquet (1680); en prisión.
Luis XIV (1715); gangrena.
Princesa de Lamballe (1792); linchada.
Luis XVI y María Antonieta (1793); decapitados en la Revolución Francesa.
Catalina la Grande (1796); apoplejía/infarto.
Wilhelm Fals; asesinado por su hijo Hendrik.
Hendrik Fals (1830); suicidio.
Jorge IV (1830); locura.
Francis Beaulieu; hambre.
Henry Philip Hope (1839);
Henry Thomas Hope (1862);
Jacques Colot (1904); suicidio por problemas mentales.
Lorens Ladue; asesinada por su amante Iván Kanitowski.
Príncipe Iván Kanitowski; asesinado por revolucionarios.
Subaya Hamid (1908); asesinada por su esposo:
Abdul Hamid II; depuesto en 1909 por la sublevación militar de los Jóvenes Turcos.
Simón Montarides y familia; su carruaje cayó por un precipicio.
Vincent McLean (1938); atropellado.
Ned McLean (1941); locura.
Elizabeth McLean (1946); sobredosis.
Evalyn Walsh McLean (1947); morfinomanía
Harry Winston (1978); ataque de corazón.

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