LAS XANAS

La Xana

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es uno de los personajes más conocidos Y arraigados dentro de la mitología leonesa y asturiana. Es una pequeña diosa de gran belleza que habita en zonas de aguas puras y cristalinas

Según se dice, son mujeres de una extraordinaria belleza, con una larga cabellera rubia que se entretienen en peinar al lado del agua, que muchas veces usan como espejo.

Otra tarea en las que es habitual encontrarlas es la colada. Mientras esperan que la ropa lavada se seque se dedican a cantar y bailar. También es habitual encontrárlas hilando (filando). Todos sus instrumentos, desde las tijeras (les tiseres) hasta el huso (fusu) o la rueca son de oro, así como los ovillos con los que trabajan. Tienden los cadexos a la luz de la luna para que el primer rayo de sol los convierta en oro.

En ocasiones las xanas cambian los bebés de alguna madre por uno de sus xaninos, para que éste reciba el bautismo y sea amamantado por su madre adoptiva

Xana

Junto a la fuente de un bosque se oye llorar

A un joven pastor que un dia perdió su unico amor

Cuando anochece se acerca hasta el lugar

Se sienta a esperar por si ella regresa a verle en la oscuridad

Y ella le ve, se sienta con el

todas las noches hasta el amanecer

Le habla al oido, le roza la piel

y cuando se va le pide en silencio que vuelva otra vez

Junto a la fuente en la que un dia yo jure

que jamas querria tanto a una mujer

rezo en silencio por tenerte otra vez

yo no se si me ves

solo se que jamas te olvidare

Fue una noche de invierno cuando el se durmió

que ella le hablo y en sueño profundo su voz escucho

se que mi muerte te ha roto el corazón

La Xana pero has de vivir pues viendote asi mi amor, sufro por ti
Y el comprendio que debia ser
Su ultima noche hasta el amanecer
Pues al despertar tenia con el
sus ropas, su anillo y el fino olor de su piel
Junto a la fuente en la que un dia juré
que jamas querria tanto a una mujer
rezo en silencio por tenerte otra vez
Yo no se si me ves
Solo se que jamas te olvidare
Junto a la fuente en la que un dia yo jure
que jamas querría tanto a una mujer
Rezo en silencio por tenerte otra vez
hoy logre comprender
que al final de mi vida, mi amor, te encontraré

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LA FUENTE DE LA XANA
En el siglo VIII, el rey Mauregato de la pequeña monarquía asturiana, se había comprometido con los musulmanes a entregarles 100 doncellas cada año para desposarse con ellas. El rey, celoso de su pacto, elegía cuidadosamente a las doncellas más bellas del reino para ser entregadas. Un nutrido grupo de guerreros recorría ciudades y aldeas para elegir a las doncellas y éstas, pese a oponer resistencia, eran llevadas por la fuerza. Sucedió un día que los guerreros se enteraron de que en Illas (Avilés), existía una joven muy bella, y raudos, hacia allí encaminaron sus pasos. Belinda, que así se llamaba la joven, sin sospechar en un principio los deseos de los visitantes, los recibió amablemente, pero cuando fue capturada, con gran habilidad consiguió que sus guardianes le permitieran ejecutar bellas danzas y canciones. La joven les ofreció bailar para ellos una danza maravillosa, pero esta tenía que ejecutarse en el campo, a la luz de la luna. Los guerreros, encantados con la gracia de Belinda, accedieron a su deseo y aquella misma noche salieron al campo. Una vez que se vio libre, la joven corrió desesperadamente hasta una fuente no muy lejana con el deseo de esconderse en aquel lugar y así burlar a sus captores. Una vez en la fuente, oyó con gran sorpresa como de su interior salía una voz que le decía: "Si quieres ser tu mi Xana vivirás días dichosos". La joven, al oír estas palabras, preguntó que debía hacer para convertirse en xana; la respuesta no se hizo esperar: "Bebe un sorbo de mi agua, y te verás libre de los soldados y acabarás con el tributo". Belinda así lo hizo y se convirtió en una joven de belleza sobrenatural. Cuando los soldados llegaron al lugar intentaron capturarla de nuevo, pero la joven Xana los miró con sus maravillosos ojos verdes e inmediatamente todos los soldados se convirtieron en carneros. Los días pasaron y el Rey, impaciente, viendo que sus soldados no volvían, mando otro grupo a Illas para cumplir su orden, pero estos tampoco volvieron. El Rey, alarmado, mando reunir a todos sus soldados y, a la cabeza del ejercito, se dirigió a Illas. Cuando llego al lugar pudo ver una gran cantidad de ovejas y carneros que pastaban apaciblemente alrededor de una fuente en la que se encontraba sentada una joven hermosísima que hilaba blancos copos de lana. Viendo que se trataba de un ser sobrenatural, se dirigió a ella y le pregunto si había visto a sus soldados, a lo que la Xana le respondió que el no había enviado soldados, sino corderos. El Rey, enfurecido, contesto: "Repito que eran soldados, como los que vienen detrás de mi", a lo que la Xana contesto burlonamente: "También son corderos, y tu puedes ser el pastor". El Rey volvió la cabeza y pudo ver como todo su ejercito se había convertido en un rebaño de mansos corderos; asimismo, sus lujosas ropas se habían transformado en las pobres prendas de un pastor. Entonces, tembloroso, suplico a la Xana que deshiciera el encantamiento y que el se comprometería a cumplir lo que ella deseara. La joven le pidió que renunciara al tributo de las cien doncellas, cosa que el Rey acepto de inmediato y mando un mensajero al reino musulmán para que explicara que el pacto quedaba roto ante la imposibilidad de cumplirlo. Desde entonces las doncellas no volvieron a ser capturadas. La fuente de la Xana todavía se conserva próxima a Avilés.
Texto e imagen tomados de Internet

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