PIRATAS


Un poquito de la historia de estos tipos.

El término “pirata” proviene del latín piräta, que significa “el que emprende”, “el que intenta fortuna”. Las acciones de estos hombres estaban al margen de cualquier ley, por lo que rápidamente se empezaron a conocer como los ladrones de mar, que se autonombraban: piratas.

Se identificaban por la bandera negra Jolly Roger, también conocida como la bandera pirata, la cual era reconocida porque tenía una calavera. Navegaban en busca de su propio beneficio, sin fines políticos y sin servirle a nadie, más que a ellos mismos.

La historia comenzó en el siglo XVI, cuando España e Inglaterra firmaron la paz, lo que originó que Portugal y España quedaran como máximos comerciantes entre Europa y el Nuevo Mundo, trasladando buques cargados de oro y plata, que pronto se convirtieron en blancos perfectos para los piratas.

Aunque la era de oro de la piratería se escribió en los siglos XVI y XVII, la historia de los ladrones de mar, ocurrió paralelamente a la historia de la navegación, donde había buques con mercancía, había piratas dispuestos a tomarlos por la fuerza. El conocimiento de éstos, se remonta a los tiempos de la antigua Grecia y la Roma republicana, las cuales sufrieron las acciones de estos criminales.

Poco después, con el descubrimiento de América, nace también la historia de los Piratas del Caribe, que por mucho tiempo se consideró como parte de un mito o leyenda; pero la realidad es que sí existieron y no sólo en el Caribe, sino en el resto del mundo.

Los españoles tomaban las riquezas de Mesoamérica y las trasladaban a España, pero las rutas que seguían y las islas en donde vivían pertenecían al mar Caribe, de ahí, la historia de los Piratas del Caribe, donde se produjeron grandes guerras por las mercancías que estos buques trasladaban.

Siendo España la principal potencia mundial y la que más lugares lograba conquistar, reyes de lugares como Inglaterra y Francia, financiaban a piratas, para que cuando los españoles se llevaran las riquezas, éstos se las robaran en grandes batallas sostenidas en pleno mar.

Es por esto, que muchas de las autoridades europeas de la época intentaron luchar contra estos bárbaros, haciendo de sus buques comerciales, embarcaciones muy bien armadas y equipadas. Pero la solución resultó ser aún peor, muchos de estos capitanes, a quienes se les enviaba a luchar contra los piratas, terminaban por convertirse en uno de ellos.

A esta forma de lucha en contra de la piratería se le denominó “ir a corso”, que significa “corre por el mar” y a los capitanes de las embarcaciones se les puso el nombre de corsarios, los cuales recibían parte de la mercancía que debía ser entregado al rey, aunque con el tiempo los corsarios terminaron por robarse todo y desistieron de ser siervos de la corona, y acabaron por refugiarse en Jamaica, conocida como la isla de los piratas, y a la isla de la Tortuga. De ahí las leyendas y mitos creados sobre las islas del tesoro.
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Las islas desiertas pasaron a ser los hogares y las guardias de los piratas, corsarios y bucaneros; estos últimos, eran cazadores y cuyo nombre proviene de un plato especial llamado “bucán” hecho con los animales capturados por estos mismos bribones. También, se les conoció como filibusteros, palabra holandesa, que significa “el que va a la captura del botín”.

De los piratas, corsarios y bucaneros salieron nombres que en la actualidad todavía llaman al término de piratas. Según la historia, el más antiguo de los piratas fue un griego de nombre Polícrates, famoso por haber creado una gran fortuna con sus robos. Polícrates vivía en la isla de Samos, Grecia, en un palacio construido por él y tenía una flota de cien naves de guerra, preparadas para realizar sus hazañas.

Juan Lafitte, un reconocido corsario, se autoproclamó como el pirata y amo del Golfo de México. Nunca pudo ser capturado porque la recompensa que daban por él era mucho menor a lo que Lafitte podía pagar para no ser perseguido. Cuenta la historia que el gobernador del Golfo de México ofreció 5000 dólares por su cabeza, pero el corsario ofreció la cantidad de 50000 dólares por la cabeza del gobernador.

El romano Sexto Pompeyo, fue otro de los ladrones de mar con más poder en la historia, su metodología lo puso en la lista de los más temerarios, pues este pirata atacaba ciudades y emperadores.

Pero el más conocido de los piratas se llamó Arudj, también conocido como “Barbaroja”, su pasión era robar tesoros de iglesia católica y las riquezas del Papa, razón por la cual fue perseguido durante años y terminó por ser capturado y muerto.

Otra de las razones por la cual estos piratas fueron recordados y pasaron a la historia, tuvo que ver con sus formas de castigos. Entre las condenas más famosas están la de elevar el prisionero por los pies desde el buque y soltarlo hasta caer al mar. Este castigo se realizaba por horas, izando y soltando sucesivamente al reo y generalmente, cuando se decidía tirar al mar al prisionero para ejecutarlo, éste ya estaba muerto.

El “maroon” fue otro de los duros castigos aplicados por los piratas. Se trataba de dejar al prisionero en un islote o isla desierta con un poco de agua y un arma de fuego. Generalmente, el abandonado hombre terminaba por suicidarse con el arma de fuego o se ahogaba al subir la marea, si el islote era muy pequeño.

Los piratas fueron muy temidos por los reyes y emperadores en todo el mundo. Viajar por el mar y robar desde tesoros hasta prisioneros; sus hazañas y formas de castigo han hecho que sean recordados en el tiempo como los más bárbaros asaltantes y criminales del mar. En síntesis podría decirse que los piratas se caracterizaron por amar el peligro, odiar el trabajo y ambicionar la riqueza de los demás.
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